El pasado 17 de agosto, las fundadoras de Moncrear, tuvimos la oportunidad de asistir a un evento que resonó con nuestra esencia: el «Fempower Brunch, Tech edition», de la comunidad @fempower.col. Fue una mañana de conexiones, aprendizaje y reflexiones profundas sobre lo que significa ser una mujer líder en el mundo de hoy.
Antes de la charla, el espacio se sintió como un verdadero oasis. Tuvimos la oportunidad de conectar con las demás asistentes en un ambiente relajado, disfrutando de un delicioso desayuno y un café que nos preparó para el día. Lo más especial fue la preparación que nos dio Caro Cifuentes quien, a través de un ejercicio de respiración consciente, nos invitó a estar presentes y a abrir la mente para recibir lo que la jornada tenía para ofrecernos.



Con esa base, el evento nos invitó a reunirnos con mentes brillantes —líderes corporativas y emprendedoras— para compartir experiencias, ideas y los desafíos que marcan nuestro camino. El espacio se convirtió en un refugio seguro para hablar de frente sobre temas que nos tocan de cerca.
El poder femenino, marcado por retos y por el propósito

El panel, moderado por Tatiana Tabares , contó con las voces inspiradoras de Mónica Ordoñez, Eli Bohorquez y Laura Suárez . Sus historias nos mostraron que el camino del liderazgo femenino está lleno de desafíos únicos, como el de conciliar la maternidad con la carrera profesional, o el de aceptar que nuestros estados de ánimo, inherentes a nuestro ciclo mensual, pueden influir en nuestro desempeño.
Pero, más allá de los retos, las panelistas nos invitaron a reflexionar sobre el propósito. Nos recordaron la importancia de ser amables con nosotras mismas y nuestros roles, entendiendo que el equilibrio no es perfecto, sino una búsqueda constante. Mónica Ordoñez nos habló de cómo su empresa nació precisamente para dar apoyo a mujeres que necesitan retomar su vida profesional después de ser madres. Eli Bohorquez, por su parte, nos animó a descubrir qué nos hace únicas, buscando oportunidades que nos permitan un mejor pago y una vida más balanceada. Y Laura Suárez nos compartió una valiosa lección: la colaboración, y no la competencia, es la clave para el crecimiento.
Una visión para el futuro: construyendo en armonía
La conversación continuó, fluyendo entre reflexiones sobre el pasado y visiones para el futuro. Se habló de cómo Colombia está dejando atrás el patriarcado, impulsado por la tecnología que nos da acceso a referentes globales e inspiradores. Pero para que este cambio sea real, debe empezar desde la infancia, corrigiendo narrativas que catalogan a las niñas como «lindas» y a los niños como «geniales», y dándoles la oportunidad de explorar su creatividad sin estereotipos.
Un punto crucial del encuentro fue la necesidad de ser conscientes de uno mismo. Tal como se dice en el avión, «primero ponte la máscara de oxígeno tú», para poder ayudar a los demás. Esta metáfora nos recordó que, para emprender y dar lo mejor de nosotras, debemos nutrirnos a nosotras mismas, dedicando tiempo a la reflexión, el esparcimiento y la familia, sin esperar a enfermarse o a que alguien nos pregunte por qué trabajamos tanto.


Cerrando la brecha: un camino de complementariedad
El evento nos dejó una idea poderosa: en lugar de compararnos con los hombres, debemos admirar a los líderes y tomar lo mejor de cada ser humano. La conversación se centró en cómo la energía femenina y la masculina se complementan para crear grandes proyectos. Mientras los hombres tienden a ser más prácticos y orientados a la acción, las mujeres aportamos una visión más detallada y un enfoque en el proceso. La sinergia entre ambos es lo que construye el camino hacia el éxito.
Al final, nos recordaron que la clave para vencer el síndrome del impostor es reconocer nuestros logros, respirar para estar presentes y recordar que las oportunidades están cerca y debemos tomarlas. El mensaje final fue una invitación a construir desde nuestra esencia, a reconectar con esa niña que fuimos para encontrar la mujer que somos hoy y proyectar la que queremos ser mañana.
El Fempower Brunch fue un recordatorio de que, a través de la conexión y el apoyo mutuo, las mujeres tenemos un poder inmenso para inspirar, sanar y generar valor en el mundo. Un espacio seguro, donde podemos ser nosotras mismas y fortalecer nuestras redes para seguir creciendo

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