
Al recorrer la ciudad amurallada y detenerse frente a la fachada del Heredia para los residentes y oficialmente Teatro Adolfo Mejía para los asistentes al HAY Festival, se vibra con la bienvenida de las cuatro musas que vigilan su entrada.
Talía inventora de la agricultura y la botánica también lo es de la comedia;
Terpsícore hija de Zeus y Mnemósine, la musa de la poesía ligera y la danza e inventora de la educación;
la tercera de ellas es Euterpe, génesis de las matemáticas, de la tragedia y musa de la interpretación de la flauta;
finalmente aquella que brinda a los poetas las coronas de laureles, Calíope, la musa de la poesía épica.
Majestuoso y apropiado auditorio para escuchar a la Nicaragüense Gioconda Belli protegida por el plafón del Teatro “El triunfo de las musas” obra del maestro Enrique Grau. En el conversatorio acerca de su libro “Un silencio lleno de murmullos”. La escritora cuenta su experiencia de vida cuando formó parte del grupo rebelde que triunfó y derrocó a la dinastía Somoza. Si bien su libro no es propiamente autobiográfico, si relata los cambios políticos de Nicaragua en el personaje de Valeria y el trasegar de su hija Penélope quien queda atrapada en Madrid durante el tiempo de confinamiento en época de pandemia. Este encierro hace que sus recuerdos afloren y se vislumbra la relación de ausencias entre ella y Valeria, su madre.
La narrativa permite vivir la militancia activa durante la revolución antisandinista de Valeria y también el desengaño posterior cuando lo esperado como revolucionaria no se da. Sale de su país cuando Ortega se asienta totalitariamente en el poder y es Penélope quien debe dilucidar la historia oculta de su media hermana y la responsabilidad que esto conlleva.
Y al igual que Valeria, la autora exilada en Madrid desde 2022 por la intransigencia del nuevo régimen, hace un gran cierre cuando concluye que su vida ha sido de resistencia y la literatura es su arma.
Se cambia de escenario clásico a uno convencional al entrar al Auditorio Getsemaní parte importante del Centro de Convenciones y con interés en el conversatorio de la periodista argentina Leila Guerriero al presentar “La Llamada, un retrato”, libro de su autoría y centrado en la vida de la también argentina Silvia Labayru que de manera atrevida se puede denominar epopeya puesto que narra en forma de entrevista, recuerdos y vivencias el sufrimiento, militancia, abandono y desprecio el transcurso de sus primeros años de vida de estudiante, su actividad en el grupo revolucionario Montoneros, el secuestro a finales del año 76 por los militares, las torturas y violaciones en la Escuela de Mecánica de la Armada -ESMA- , el nacimiento de su hija en prisión, su liberación a mediados de 1978, el exilio en Madrid y los problemas y no aceptación de quienes fueran sus compañeros de lucha por considerarla traidora.
Leila Guerriero narra en su novela y allí en el auditorio cuenta su experiencia con la protagonista al detallar a los asistentes sus conversaciones a raíz de las entrevistas realizadas desde 2021 con Silvia Labayru de lo ocurrido durante los años 70 y posteriores, incluso hasta hoy mientras se espera el juicio por el delito de violencia sexual y la desaparición de mujeres durante la dictadura. Se percibe también la crítica de la protagonista al grupo montoneros de quienes consideraba sus amigos, colegas compañeros de lucha por el abandono y el sentimiento de que el sacrificio e inmolación es posible que haya servido nada o muy poco para tanto sufrimiento.
Se sigue el periplo por lugares históricos para esta charla en un auditorio con nombre grandioso “Palacio de la proclamación, Auditorio Juan José Nieto” en homenaje a quien en 1861 fuera el “primer y único mandatario negro en la historia de Colombia”; espacio apropiado para el tema del conversatorio de la periodista catalana Txell Feixas, la bogotana Laura Ortiz Gómez y la también bogotana y moderadora del conversatorio Gloria Susana Esquivel ¿Qué pasa cuando las mujeres desafían el poder? “Las autoras exploran, desde la ficción y la no ficción, ejemplos de cooperación entre mujeres”.
Pasado del saludo protocolario hacia el auditorio, Txell Feixas rompe el silencio con la historia de una mujer afgana embarazada que le ha pedido a su amiga que es ginecóloga, «si es una niña, mátala; si es un niño, sálvalo».
Historia que la impacta y que desde su vivencia durante años en Afganistán comprende lo que “realmente es un apartheid de género, una guerra silenciosa, sin armas, pero que mata cada día a mujeres y niñas que se suicidan porque no ven futuro en ser mujer en este país”. Describe con propiedad la existencia de “un ejército literal de mujeres luchadoras, no víctimas, sino sobrevivientes, agentes de cambio,” que la prensa no muestra dado que “venimos de una imagen de la mujer contada por hombres”.
Cuenta que en su libro «Aliadas” escribe acerca del equipo de básquet de niñas, pionero en el país, que había nacido en el campo de refugiados y que además lo entrenaba el padre de una de las niñas. “El equipo femenino de baloncesto era algo que me parecía un milagro y una excepción en el campo de refugiados”.
Concluye a la pregunta presentada con: “La lucha de las mujeres en esta región a veces parece invisible o seguramente desde aquí, desde nuestra comodidad, nos preguntamos dónde están las mujeres que no salen a protestar, pero primero hay que saber que ahí protestar a veces te cuesta la vida. Puedes ir a una manifestación y no volver”.
Continua el conversatorio Laura Ortiz y su experiencia de vivir en Buenos Aires y el sentirse como inmigrante en territorio latinoamericano. Al llegar no como inmigrante ni refugiada sino como estudiante que era e intentaba buscar un hospedaje, habitación o espacio para vivir; escucha la historia de la huelga de inquilinas en Buenos Aires a principios del siglo XX. Lee, investiga, pregunta y comienza escribir el tema que plasma en su novela “Indócil” en donde destaca “la relevancia de la lucha femenina en momentos de injusticia social”. En su relato, las mujeres, principalmente migrantes, se alzaron contra los abusos del sistema utilizando las escobas como símbolo de su resistencia. Para Laura Ortiz, este gesto de «barrer la inmundicia del mundo capitalista» no solo representa una protesta, sino una reivindicación de las labores de cuidado que históricamente han sido atribuidas a las mujeres.
Expone también a los asistentes al conversatorio parte de los relatos de su libro “Sofoco” en el cual escribe cuentos acerca de personajes rurales como protagonistas dentro del conflicto armado.
Concluye Laura Ortiz el conversatorio resaltando que las figuras más transformadoras son aquellas que, desde la invisibilidad, sostienen el tejido social. «Las maestras, las madres comunitarias, las lideresas sociales», afirmó, «son las que están sosteniendo que esto no colapse».
Escrito por: Alex A. Monclou. S y Jennifer Monclou. Ch